domingo, 9 de junio de 2019

Descubriendo Bogotá.

Día 1:

Lo primero que hicimos nada más aterrizar en Bogotá fue ayudar a una pareja de ancianos a bajar las maletas de la parte superior del avión.

Allí entablamos una agradable conversación. Él era un violinista jubilado y había tocado con la sinfónica de Bogotá y ella no paraba de hacernos preguntas sobre nuestro viaje.

Todo acabó con la multitud saliendo del avión, momento que la anciana nos dio una tarjeta de los testigos de Jeová.
Después de recoger las mochilas fuimos preguntando hasta llegar a la zona del aeropuerto donde suministraban la vacuna de la fiebre amarilla.

Nos confirmaron que era gratuita y después de coger nuestro turno, nos fuimos a esperar a una pequeña sala de espera.

Entonces  conocimos a Cristina, una chica de Madrid que estaba esperando a que su amigo se pusiera la vacuna también.
Ella llevaba un año y medio viajando y los últimos 6 meses habían sido por Sudamérica así que nos dio un montón de consejos, nos explicó sus rutas y alojamientos e incluso nos intercambiamos los teléfonos y nos pasó su ruta detallada por Perú, menuda suerte tuvimos! Muchas gracias Cristina!

Después de que la enfermera más amable del mundo nos pusiera la vacuna, nos fuimos a la parada de los taxis y nos dirigimos al CGH Candelaria Boutique.

Este alojamiento está situado en pleno barrio de la Candelaria, en el casco antiguo. Todo se puede hacer andando y a todas horas hay mucho ambiente con gente por todas partes y mucha seguridad.
Este hostel es completamente nuevo, con zonas comunes tipo chill out excelentes y con un desayuno y un servicio de 10.

Ese día fuimos a dar una vuelta por las calles colindantes y nos dimos un homenaje en el restaurante El gato gris que estaba en pleno centro con una decoración y música excelentes aunque la comida dejara algo que desear.

Cuando acabamos ya eran las 6 de la tarde y fuimos a una cafetería del centro a probar el té de coca y el café colombiano. 

La verdad es que no defraudó y después de degustarlo con un pastel de zanahoria nos fuimos a nuestro alojamiento a descansar y a quitarnos todos los prejuicios sobre el peligro en las calles de Bogotá para poder darlo todo al día siguiente bien temprano.

Día 2:

Al día siguiente nos levantamos bien temprano, desayunamos unos huevos rancheros, fruta y café con leche y salimos en dirección a la plaza Bolívar para hacer el tour guiado gratuito a las 10:00.

Cuando llegamos a la plaza Bolívar nos aguardaba una sorpresa: el mercado campesino.
Este mercado se hace una vez al año y le da a los campesinos de Bogotá y alrededores la oportunidad de vender sus productos frescos sin intermediarios.

Después de conocer la historia de los edificios principales del casco antiguo, acabamos el recorrido en el mercado y allí pudimos disfrutar de muchos productos locales.

 En el tour conocimos a David, un chico de Bogotá que está estudiando turismo y se ofreció para explicarnos los productos típicos de cada región.

Después de ver el cambio de guardia y un desfile de la guardia presidencial, nos fuimos al monasterio de Motserrate para ver la ciudad desde las alturas aprovechando que la visibilidad era buena.

Subimos en funicular y una vez arriba disfrutamos de unas vistas espectaculares.
Seguidamente, comimos una bandeja Paisa que es una combinación de arroz, frijoles, huevo, chicharrón, chorizo, morcilla y morro y bajamos andando disfrutando del paisaje y bajando la comida.

Cuando llegamos al centro de nuevo fuimos al Museo Botero que es totalmente gratuito y disfrutamos de la colección del artista donada a la ciudad.

Al salir, fuimos atraídos por los acordes de una guitarra española de un pequeño local y allí disfrutamos de unas copas y aprovechamos para cenar. 
Al final hablamos con el guitarrista y casualmente había vivido en Barcelona y tenía familia en Menorca.
Para despedir el concierto tocó una versión de entre 2 aguas de Paco de Lucía y yo le acompañé con las palmas. Fue un momento muy especial!

Al salir fuimos a la plaza del Chorro, justo al lado de nuestro alojamiento. Allí, cada noche acuden cientos de jóvenes y hacen vida en la calle. Me recordó a las plazas del barrio de Gracia en verano: grupos tocando, grupos de amigos sentados en el suelo y bebiendo, monologuistas en las esquinas con un público entregado...
Viendo tal ambiente nos unimos a los Bogotanos y nos tomamos algo disfrutando del momento. Más tarde, regresamos al hotel a descansar, había sido un día genial.

Día 3:

A las 7:00 de la mañana volvió a sonar al despertador y después de una ducha bajamos a desayunar mientras comprábamos el billete a Medellín para ese mismo día.

Después de barajar varias opciones compramos los billetes para las 22:00 así que debíamos estar a las 20:00 en el aeropuerto, cosa que nos dejaba todo el día para acabar de ver un par de museos que nos quedaban pendientes en la ciudad.

Por la mañana fuimos al museo del Oro y después de ver la impresionante colección de piezas de oro de la época precolombina, fuimos a comer a uno de los restaurantes de comida local más antiguos de la ciudad: la puerta falsa.

La puerta falsa está en el lado norte de la catedral de Bogotá y según nos contó el guía, los peregrinos de la iglesia salían por la puerta de atrás para tomar unos onces. La puerta trasera daba al bar y los onces son aguardientes y lo llamaban así porque la palabra aguardiente tiene 11 letras.
Actualmente es un local muy pequeño de dos plantas donde sirven comida colombiana casera.
El local se pone a reventar pero vale la pena, es económico y se come rápido.

Después de comer fuimos al museo Iglesia de Santa Clara, visitamos la casa presidencial y fuimos de ruta buscando grafitis por el centro.
Esta urbe está repleta de Street Art cosa que le da un colorido y un ambiente underground renovado y personal.

El tiempo pasó volando y llegó la hora de partir hacia el aeropuerto para volar al  segundo destino del viaje: Medellín, la tierra de los paisas, la antigua ciudad de Antioquia.
























2 comentarios:

  1. Deseando leer el siguiente capítulo! 😊
    Sobre la delincuencia en las calles, basta con no llamar demasiado la atención como turista y no mostrar nada de valor nunca.

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  2. Gracias! La verdad que teníamos estigmas y prejuicios pero la gente de este bello país nos esta quitando la venda de los ojos.
    Como bien dices sentido común!

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