Día 4.
Antioquia es uno de los 32 departamentos que forman la República de Colombia.Eran las 23:00 de la noche y estábamos aterrizando en Medellín, la capital de esta región y la segunda ciudad más poblada de Colombia.
La primera sorpresa vino a la hora de pillar el taxi. Descubrimos que en Medellín haydos aeropuertos y pensábamos que estábamos en el que está cerca del centro, pero realmente estábamos a 45 minutos en coche de nuestro alojamiento.
Después de unos cuantos consejos y una charla, por fin llegamos a nuestro nuevo alojamiento: El Hostal Megua. Este alojamiento es completamente nuevo, acaba de empezar y está a tan solo 2 km del parque Lleras que es la zona más animada y segura para salir de noche a tomar algo.
Al llegar nos recibió Rafa, sin duda una persona que ha marcado la diferencia en nuestra estancia en Medellín. Es amable, simpático, atento, profesional y una excelente persona.
Nada más llegar hicimos el check in y le comentamos que al día siguiente queríamos ir al Peñal de Guatapé en un tour. Él nos dijo que salían desde el parque del poblado a las 7:30 y que intentaría inscribirnos a las 6:30 pero que nos lo confirmaría a primera hora de la mañana.
Con esta intriga nos fuimos a dormir y nos despertamos cuando Rafa llamó a la puerta para avisarnos de que finalmente había podido apuntarnos al tour.
Día 5.
No teníamos tiempo que perder, hacía buen tiempo, Rafa estaba preparando el desayuno y nuevos parajes nos estaban esperando: el pueblo de Marinilla, el famoso Peñal que es una roca gigante en medio de la selva y el precioso pueblo de Guatapé. El taxi nos estaba esperando en la puerta cuando aún estábamos apurando los últimos sorbos de café.
Salimos de inmediato y pusimos rumbo a la plaza del Poblado.Allí nos registramos en el Tour, compramos unas empanadillas y unas botellas de agua e iniciamos el trayecto con primera parada en el pueblo de Marinilla. Este pueblo envío a la mayoría de los jóvenes junto a Simón Bolívar en la guerra de Independencia y hoy en día aún se le recuerda por ello. Es el típico pueblo donde todo el mundo hace vida en la plaza, sirviendo de punto de encuentro y vida social.
Después de pasar un rato en Marinilla y almorzar seguimos el itinerario hasta el punto estrella del día: el peñol de Guatapé. Esta roca gigantesca en medio de la selva es 3 veces más grande bajo tierra, así que sería como un iceberg en la selva. Un día a un visionario se le ocurrió escalarlo, comprar algunos terrenos y construir una escalera de madera y gracias a ello, hoy es uno de los atractivos turísticos de Colombia y varias generaciones de esa familia han vivido hasta hoy gracias a la idea brillante de su antepasado.
Mientras nos acercábamos no parábamos de hacer fotografías desde el autobús, aquella roca inmensa es impresionante! Cuando llegamos escalamos los 714 escalones, disfrutamos de las increíbles vistas y bajamos a comer a un restaurante con vistas al valle. Allí, compartimos la mesa con un grupo de amigos de Perú e intercambiamos opiniones e información sobre nuestros países de procedencia.
Cuando acabamos de comer volvimos al autobús y nos dirigimos al precioso pueblo de Guatapé. Este pueblo irradia belleza y armonía nada más entrar en él. Una peculiaridad es que en cada casa o edificio hay un zócalo con un dibujo, representando la historia o la particularidad de cada edificio. Además, todo está decorado y cuidado hasta el último detalle para que cualquiera que entre allí, quede prendado de sus detalles, sus paredes de colores y de la actividad del pueblo.
Después de fotografiar todo lo que pudimos y tomarnos algo, volvimos al autobús para poner el modo “siesta de vuelta a casa” y aprovechar el camino de regreso para descansar. Estábamos agotados pero había valido la pena!
Al llegar al parque del poblado, paramos a un taxi y fuimos para el hostal para darle las gracias a Rafa, su gestión había sido un éxito rotundo. Después de esto nos duchamos y fuimos a la zona del parque Lleras, en la zona del poblado para dar una vuelta, cenar en un japonés y planear que es lo que íbamos a hacer al día siguiente. Estuvimos mirando vuelos y decidimos que dejaríamos Medellín rumbo a Santa Marta al día siguiente por la noche, pero todavía nos quedaba un día entero en Medellín que daría mucho de sí. Volvimos en taxi al Hostal y nos fuimos a dormir con la sensación de que habíamos aprovechado el día al 100%, y eso que esto solo había hecho que comenzar...










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